• Luis Melgar

Biopsia literaria. Nunca serás inocente, de Xavi Barroso.


Cuando estudiaba ciencias políticas en la universidad, tuve una asignatura que me encantó. Se llamaba algo así como historia de los movimientos sociales, y abarcaba desde el milenarismo del año 1000 hasta las luchas por los derechos civiles del siglo XX, incluido por supuesto el movimiento obrero. Cuando estudié la oposición, uno de mis temas favoritos, en el bloque de historia, era precisamente el de los movimientos obreros. No sé por qué, pero las teorías anarquistas de Bakunin, los luditas ingleses que destruían máquinas o los orígenes del sindicalismo en las trade unions siempre me ha fascinado.


Cuando me encontré con Nunca serás inocente, de Xavi Barroso, supe que me iba a encantar. La época en la que se ambienta, el periodo de entreguerras, es una de mis favoritas de la historia. Casi siempre nos acercamos a los roaring twenties a través del charlestón y las fiestas tipo El gran Gatsby, y Xavi nos trae una perspectiva muy diferente: la de la revolución. Y la Barcelona de esa época fue un auténtico epicentro del movimiento obrero, un crisol de ideologías revolucionarias del que salieron personajes fascinantes.


La novela superó con creces mis expectativas. Además de darnos un paseo por el pistolerismo del siglo XX, por las luchas entre sindicatos y grupos obreros rivales, por hechos históricos como el asesinato de Salvador Seguí o las sucesivas huelgas que paralizaron la ciudad, Xavi nos introduce varias historias humanas que nos tocan el corazón.


Mateu, el protagonista, es el héroe imperfecto por excelencia. A lo largo de las páginas de la novela vemos cómo evoluciona su personalidad desde un chico callado y conformista para convertirse en un luchador que se llega a ver prisionero de la propia espiral de violencia en la que se ha metido. Su hermano, Gabriel, es en cierta forma su contrapunto: empieza siendo el “revolucionario profesional”, un tipo ciertamente insensato en comparación con Mateu, para terminar siendo el que llama a la prudencia. Aunque mi favorito, sin duda, es Pere: homosexual, travesti, actor y uno de los personajes más valientes de toda la historia.


Las mujeres de la novela son auténticos ejemplos de las luchadoras de aquella época, de las pioneras que se levantaron para que hoy tengamos una sociedad un poquito más justa. Montserrat me ha enamorado con su arrojo y determinación (aunque nunca entendí por qué nunca le dijo a Mateu que ella era la niña del pañuelo)… y Mireia, ¡Mireia era un espíritu libre! Porque sí, había revolucionarias de todas las clases sociales, obreras, burguesas e incluso aristócratas por igual.


Del antagonista, el barón Kohen, solo diré que es un personaje tan bien construido que lo busqué en Google, porque me pareció que podía ser real.


Como colofón, Nunca serás inocente nos enfrenta al dilema moral que ya nos adelanta el título. ¿El fin justifica los medios? ¿Podemos recurrir a la violencia para luchar por aquello que creemos justo? Un buen libro siempre te invita a reflexionar y este, sin duda, lo hace.


Enhorabuena, Xavi.



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