• Luis Melgar

Los cuentos de Paula. «Papá, quiero leer solita»



Desde que era muy pequeña, Paula demuestra un interés enorme por los libros. Eso nos ha llevado a iniciarla, desde casi el primer año, en los rudimentos de la lectura. Es verdad que ella siempre lo ha pedido. Cada vez que termino de leerle un cuento, me dice: «¡Ahora, yo!». Coge el libro y me lo cuenta ella, inventándose la mitad, claro. A veces va más allá y, cuando llego con un libro, me lo quita y me dice: «Quiero leer solita».


Ya os conté aquí nuestra experiencia con el método Doman. Creo que fue una buena experiencia, que avivó el interés de Paula por la lectura y por las letras y que le permitió aprender a reconocer, desde muy pronto, algunas palabras fáciles como nuestros nombres y cosas así. Ahora bien, como alguno me dijo en el propio blog, creo que aprender a leer como tal, con el método Doman no se puede. Los niños tienen que comprender la lógica que hay detrás de las letras si quieren convertirse en auténticos lectores. Tienen que darse cuenta de que los mismos signos que se repiten una y otra vez, combinados de formas diferentes, pueden dar lugar a infinitas palabras.


Este proceso, normalmente, se lleva a cabo en el colegio, donde hay docentes profesionales que saben cómo hacerlo y tienen las herramientas didácticas para ello. Pero recordad que nosotros vivimos en China. En el colegio de Paula la están enseñando a leer en inglés, en francés e iniciándola con los caracteres chinos (ya hablaré de esto en otra ocasión, porque me tiene fascinado), pero no en castellano. Y, por mucho que vivamos en el extranjero, Pablo y yo tenemos claro que Paula tiene que ser consciente de su identidad como española, que su lengua materna ha de ser el español y que, cuando crezca, será inadmisible que cometa faltas de ortografía en nuestro idioma o que su vocabulario sea limitado.


Por eso, como complemento a las clases de inglés, francés y chino del colegio, hemos decidido asumir nosotros mismos la labor de enseñarla a leer y escribir en castellano. Entiendo que no es una necesidad para todas las familias, pero para nosotros es algo razonable, ¿no os parece? Así que os voy a compartir algunas de nuestras experiencias.


Comencé por pedirle consejo a mi prima Tita, que es docente de infantil y sabe mucho sobre educación de niños pequeños. Ella me mandó este vínculo donde se explican las distintas filosofías que existen para enseñar a leer y a escribir.


https://view.genial.ly/616b0f58bf599b0ddc5b210b


Tras darle muchas vueltas e investigar un poco, optamos por volver a los clásicos: el método fotosilábico de la Cartilla Paláu, con el que muchos de nosotros aprendimos a leer.


El método en sí es muy sencillo, y consiste en asociar cada sílaba con un dibujo que le ayude al niño a recordar su sonido. Empieza por las vocales: A de araña, E de elefante, I de iglesia… y así. Después seguimos con las sílabas más sencillas como MA (mano), ME (mesa), MI (minero), MO (mono) y MU (muñeca). Más adelante ya introduce algunos diptongos, sílabas de tres y cuatro letras, etcétera, pero nosotros aún no hemos llegado allí.


Mi suegra se encargó de comprarnos las cartillas en España y mandarlas a China. Una vez aquí, hicimos fotos con el móvil de los dibujos, escribimos la sílaba por detrás a mano con un rotulados y… ¡a empezar!


Paula captó el concepto muy deprisa, y las tarjetas fueron una idea genial, porque empezábamos aprendiendo las imágenes y después ya dábamos la vuelta a la tarjeta para que solo viera las letras. Así, enseguida comenzamos a componer frases. En la propia cartilla vienen unas cuentas pero, la verdad, no son TAN atractivas para un niño pequeño. Así que enseguida empezamos a hacer las nuestras, un poco más divertidas, usando su nombre, los de sus muñecos, pequeñas gamberradas, cosas así.



LULA ES MALA


NENÉ TIENE PUNETE


TATI AMA A PAULA


MILÚ TIENE PIPÍ


PAPA TIENE UN PATINETE


Reconozco que Pablo y yo somos bastante impacientes, imagino que como la mayoría de los padres que no somos profesionales, pero a Paula le gusta el método y se divierte. Se lo toma como un juego, que en mi opinión es lo más importante. Le resulta muy fácil comprender el orden alfabético y seguir la serie MA-ME-MI-MO-MU, TA-TE-TI-TO-TU, PA-PE-PI-PO-PU, etc. Tampoco le cuesta trabajo comprender que la A es igual ya sea mayúscula, minúscula o en letra de imprenta. Lo que más le gusta, en cualquier caso, es aprender sílabas nuevas con nuevos dibujos, pero claro, la base de este método es la repetición y que fije lo que va a aprendiendo, no que cada día empiece con algo diferente.


El mayor reto, desde mi punto de vista, es que con cuatro años su “ventana” de atención es bastante pequeña: después de 10 o 15 minutos de frases y tarjetitas, se aburre y empieza a decir tonterías. Por lo demás, lo más complicado es que entienda la lógica detrás de nuestro sistema alfabético, el hecho de que la M con la A es MA, la L con la A es LA, la D con la A es DA, y así todas las sílabas que terminen con A compartirán ese mismo sonido. Ahora nos noca enseñarle la H, HA-HE-HI-HO-HU. A ver qué le parece lo de que haya una letra muda, sobre todo cuando en inglés le están enseñando que sí se pronuncia…


¿Vosotros qué pensáis, qué tipo de método os gusta más? ¿Recordáis cómo aprendisteis vosotros a leer? ¿Y vuestros hijos?

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